Ésa es la Constitución que hay en mi casa. La que se repartió gratuitamente hace 30 años, y que hace ese tiempo, tal día como hoy, aprobamos los españoles.
La española no es una democracia perfecta. Nos falta fondo, sustrato, tradición de democracia. Por muy orgullosos que estemos de la transición, España sigue funcionando con instintos y reflejos heredados de tiempos anteriores (no sólo de la dictadura, la II República tampoco fue para tirar cohetes).
Hace sólo unos días que ETA cometió un asesinato en Azpeitia. Me gustaría tener una máquina del tiempo para plantarme en el 76 con una portada de periódico y enseñársela a la gente de entonces, a los del PNV de entonces, a los padres de la Constitución... incluso a los de ETA de entonces (muchos de la actual ETA ni siquiera había nacido), a ver qué cara ponían.
Ahora que llevamos 30 años de Constitución puede ser un buen momento para que la gente de cierta edad haga memoria, haga balance y nos cuente a todos si creen que, con sus imperfecciones, ha sido positiva o no.
Y en el País Vasco, ojalá la gente que allí sigue teniendo un odio irracional al documento que en buena parte hace que sus comfortables (eso es lo que a ellos les parece) vidas sean lo que son, se den cuenta de que su enemigo no es el que piensa distinto, o tiene apellidos "de fuera", o no habla euskera, sino el que no duda en recurrir a las armas cuando no se hace lo que se le antoja.
La española no es una democracia perfecta. Nos falta fondo, sustrato, tradición de democracia. Por muy orgullosos que estemos de la transición, España sigue funcionando con instintos y reflejos heredados de tiempos anteriores (no sólo de la dictadura, la II República tampoco fue para tirar cohetes).
Hace sólo unos días que ETA cometió un asesinato en Azpeitia. Me gustaría tener una máquina del tiempo para plantarme en el 76 con una portada de periódico y enseñársela a la gente de entonces, a los del PNV de entonces, a los padres de la Constitución... incluso a los de ETA de entonces (muchos de la actual ETA ni siquiera había nacido), a ver qué cara ponían.
Ahora que llevamos 30 años de Constitución puede ser un buen momento para que la gente de cierta edad haga memoria, haga balance y nos cuente a todos si creen que, con sus imperfecciones, ha sido positiva o no.
Y en el País Vasco, ojalá la gente que allí sigue teniendo un odio irracional al documento que en buena parte hace que sus comfortables (eso es lo que a ellos les parece) vidas sean lo que son, se den cuenta de que su enemigo no es el que piensa distinto, o tiene apellidos "de fuera", o no habla euskera, sino el que no duda en recurrir a las armas cuando no se hace lo que se le antoja.
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